Curiosidades de nuestros chocolates

Cómo reconocer la calidad de nuestros bombones:

Aspecto: Brillante y sin manchas.

El chocolate negro es siempre muy oscuro. El chocolate con leche tiene un color marrón brillante y no tan oscuro como el negro. El chocolate blanco posee una superficie lisa, de color blanco brillante con tendencia al amarillo.

– Aroma:

El chocolate negro tiene un aroma intenso a cacao, ligeramente avainillado y muy agradable.
El chocolate con leche también posee un ligero olor avainillado, pero el que predomina es el aroma de la leche con perfume a cacao. El chocolate blanco tiene un aroma delicadamente dulce de vainilla y leche.

– Textura:

Nuestro chocolate negro se quiebra netamente al partirlo; cuando se introduce en la boca se derrite rápidamente y una vez disuelto deja una sensación de dulzor pasajero para dar espacio a la acidez del cacao y al amargor.

El buen chocolate con leche debe ser menos crocante que el de fundir; se derrite rápidamente y es ligeramente pastoso. Los sabores se expanden gradualmente: dulce, ácido y amargo con intenso gusto a leche.

El chocolate blanco es crocante como el de leche: se derrite rápidamente en la boca y expande gradualmente gusto a mantequilla de cacao, con un deje de acidez, el dulce del azúcar y un intenso gusto a leche.

Chocolate Sin Azucar Fridul

En nuestros bombones sin azúcar utilizamos como sustitutivo el edulcorante de volumen maltitol. Éste cuenta con dos ventajas principales:

– No puede ser fermentado por bacterias bucales, por tanto no provoca caries.

– Es un aditivo de lenta absorción, por lo que no provoca alteraciones significativas en el nivel de glucosa de la sangre, siendo apto para diabéticos.

 

¿Cómo se consigue el chocolate con el que trabaja Fridul?

La semilla de cacao de la que se obtiene el chocolate, procede de la fruta del árbol del cacao, oriundo del norte de Sudamérica. Las plantaciones más antiguas se hallan en México, Venezuela y Ecuador. De ahí fue llevado por los portugueses a las costas occidentales de África y posteriormente se extendió en las islas del Sudeste asiático. Debido a sus necesidades ambientales (requiere un clima templado y húmedo), sólo se produce en regiones ecuatoriales.

Para producir chocolate se fermentan las semillas del fruto del árbol del cacao en un proceso que dura entre 2 y 9 días. Posteriormente se secan (pasando del 60% de humedad a entre 5% y 7% aproximadamente). Las semillas secas se tuestan a unos 130°C de temperatura, con lo que empiezan a desarrollar su aroma característico. Después, las diversas semillas de cacao se mezclan según la receta de cada elaborador para obtener las características gustativas deseadas, en un proceso similar al que se sigue con el café. Mediante el triturado, el cacao se convierte en una fina pasta de la que se separan la manteca de cacao (formada por la grasa de la semilla) y la pasta de cacao. Pasta de cacao, manteca de cacao, azúcar y, en su caso, leche son los cuatro ingredientes básicos de todos los chocolates.

Así, el chocolate negro se compone de pasta de cacao, manteca de cacao y azúcar. Dependiendo del porcentaje de pasta, será más o menos puro (de un mínimo del 35% al 70% de cacao). Nuestro chocolate negro posee un 59% de pureza.

El chocolate con leche es aquel al que se le añade leche y/o derivados lácteos, y se compone de pasta de cacao, manteca de cacao, azúcar y leche y/o derivados lácteos. El Chocolate con Leche Fridul contiene un 36% de cacao.

El chocolate blanco, por último, no contiene pasta de cacao, y se compone de manteca de cacao, azúcar y sólidos lácteos.

 

¿Qué es un bombón y que contiene?

Los bombones de chocolate son preparados de formas diversas y con diferentes rellenos. Nuestra gama recoge cerca de un centenar de bombones distintos. Son muy energéticos: unas 550 calorías por cada 100 gramos. Su contenido graso es también importante, entre un 28% y un 40%, la mitad de la cual es saturada. La grasa láctea se halla en un porcentaje pequeño, siendo ésta la única fuente de colesterol por ser su única grasa de origen animal.

El contenido en hidratos de carbono es de entre el 36% y el 47%, siendo la mayor parte de ellos azúcar común o sacarosa. No es despreciable, por otra parte, el contenido en proteína, cifrado entre el 5% y el 7’5%. Los bombones son además fuente de vitaminas y minerales. Destacan el calcio (en cantidad similar a la leche -120 mg/100 gr-), el potasio y el magnesio. En vitaminas, predomina la B2 y, en menor proporción, la B1, niacina y ácido fólico. El chocolate contiene también teobromina, compuesto natural con propiedades estimulantes similares a la cafeína. Es muy recomendable para los niños y ancianos, las personas con anemia y los deportistas o trabajadores que realizan grandes esfuerzos físicos.

¿Quieres proteger tu corazón? Dale Chocolate!

Ya tienes un motivo más para dejar de sentirte culpable cuando te decides a tomar unas onzas de chocolate. Este alimento contiene unos antioxidantes naturales, llamados polifenoles, que previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares. En concreto, el chocolate es rico en procianidina, un compuesto polifenólico cardioprotector biológicamente activo, tal y como se señala en un estudio publicado por “The American Journal of Clinical Nutrition“.

A las dos horas de ingerir chocolate ya se observa una concentración plasmática elevada de procianidina, que además, reduce el nivel de leucotrienos (unas sustancias que promueven la agregación plaquetaria). El secreto para lograr que el chocolate no constituya un problema para la línea y para la salud en general está en asociarlo siempre a alimentos ricos en fibra: cereales integrales, fruta y verdura. Esto se debe a que los alimentos ricos en fibra son asimilados lentamente por el organismo y esto provoca que otros alimentos ingeridos al mismo tiempo se sometan a idéntico proceso y, por lo tanto, se ralentice también su absorción. Por este motivo, las fibras son ideales para retardar el metabolismo (conjunto de procesos de digestión y absorción) de los azúcares simples, presentes en gran cantidad en los dulces, disminuyendo la velocidad de absorción.

Utilización del chocolate como medicina

Antiguamente se utilizaba el chocolate como medicina, administrándolo como reconstituyente para anémicos y convalecientes de enfermedades. Además, los intelectuales lo consumían en grandes cantidades ya que lo consideraban muy apropiado para recuperarse de grandes esfuerzos mentales.

Consumir chocolate también nos produce relajación, ayudándonos en momentos de desánimo, ansiedad y enfado.